jueves, 23 de julio de 2009

17ª Etapa: Bourg Saint-Maurice-Le Grand Bornand 169.5 km

Tiempos de feeling, Guardiola y Eto'o no lo sienten. Hay un no-feeling entre Alberto Contador y Bruyneel. Bueno. Es bonito ver cómo en el deporte profesional sigue habiendo sentimentales.

Bonita la etapa de ayer, movida, interesante y con final feliz. Veremos hoy. Según el mismo Alberto comentaba, ésta es la etapa más difícil. Sensacional la arrancada del americano en el Bornard pequeñito. Consiguió acojonar a amigos y enemigos. ¿Qué pinta Wiggins en todo esto?Veremos. Nada está escrito. Como dijo el Capitán Brannigan, “cuando juegas al ajedrez, no puedes dejar que el enemigo vea tus fichas”.

Por lo pronto, en la primera subida llueve. Todo el mundo con chubasquero y a bajar despacito. A mitad del ascenso al Salsies, el Astana se abre y deja de tirar, vaya cambio de rueda le han hecho a Contador. Bueno, ya se ha reintegrado. Después del avituallamiento a Sastre le tienen que engrasar la cadena. ¿Presagio o augurio?

Ahí va Sastre, al comienzo del Col de Romme. Empieza a dar hachazos para romper el grupo del líder. Del Astana aguantan Contador, Armstrong y Kloden. Salta Armstrong a por Frank Schleck, haciéndole de puente a Alberto. Saltan Sastre, Contador y Kloden. Salta F. Schleck, ahí está el americano a por él. Impresionante. Este es el puerto más débil de los dos que quedan. La que ha liado Sastre. Al final, la escapada buena: Contador, Kloden y los Schleck. A 2'49” coronó Sastre. Vamos a por La Colombière. Sastre pincha al empezar la bajada. Ahí va Alberto, a coronar. No le ha servido sino para dejar a Kloden. La que ha liado Alberto. Ahí va Lance, deja atrás a Wiggins. General: Contador, Schleck y Schleck. No vemos a Carla Brunni.

Mañana, la contrarreloj. Annecy-Annecy, cuarenta y tres kilómetros y medio con una tachuela de tercera casi al final.

(Nota: un saludo a Voigt, que parece que no tiene nada roto).
atumbabierta
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Ahora que el tour es tour, que el líder es líder y los hermanos son hermanos.
Ahora que ni el calor, ni la playa, ni el sopor nos despegan de la pantalla.
Ahora que no me arrepiento de este cuaderno escoba, lo único que importa es la sospecha y la traición.
Llegamos al final del trayecto y la prensa también quiere ceñirse el maillot amarillo.
Cronoescalada
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Y la araña se zampó a la moscarda. Por mucho que haya pataleado, no ha conseguido zafarse de la tela de Contador. Aquí mucha gente pensaba que el Tour era una fiestecilla de amigos preuniversitarios que se pajean comunitariamente, o una de esas putas películas románticas con historias cochambrosas y sobadas que presentan un final tan feliz como irreal. No, la Naturaleza no tiene final feliz. La araña come. Y no hay guión: o te buscas la vida o se te acaba. Me parece de puta madre que traten al líder del Tour como si fuera un disidente, ya dije que me sentía identificado en cierto modo, pero es que salirse del guión consiste precisamente en eso, en disidir. Y si no se puede porque no hay fuerzas, pues al jodido rebaño: "Me siento más parte del pelotón", dice Armstrong en la entrevista de El País. Claro, a la fuerza ahorcamos. (Por cierto, Verdugo le ha comido otros 4 m a Larsson). Y otra cosa: ¿qué pasó en la tercera etapa? ¿Ya nadie lo recuerda? El Astaná tirando en contra de Contador y Armstrong ganando 41 s, para que todo el mundo se resignara a decir "es que Alberto tiene que espabilar", pues ya ha espabilado, cojones. De momento los tres primeros son los más hambrientos. Que no hemos venido a unos juegos florales a ver quién hace el mejor twitter, hostias.
Zalachenko
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