domingo, 26 de julio de 2009

21ª etapa: Montereau Fault Yonne - Paris Champs-Élysées 164 km

Ahora que la patronal ha roto las negociaciones por la concertación social en mi país, es hora de hacer un balance de este Tour. En cualquier caso, es mi balance.
En pocas palabras: los currantes se ponen de acuerdo, hacen su trabajo. Independientemente de lo que digan sus jefes. Es en el tajo, en el día a día, el lugar en el que se fraguan las solidaridades. Solidaridades egoístas, solidaridades pasajeras. Solidaridades, al fin, para conquistar una meta. La que cada uno tenga. La que todos esperan: acabar la tarea. Esa y no otra es la finalidad de un trabajador.
Los millones de personas que han estado durante toda la ronda o bien recostados en sus sofás o bien apostados en las márgenes, durante horas, a menudo desde el día anterior, no significan sino el reconocimiento entre iguales. A ellos, a nosotros, a mí, nos da igual que Bruyneel sea más amigo de uno que de otro. La carrera del norteamericano ha sido fantástica, pero la de Contador lo ha sido más. Y la carrera de Pellizoti, y la de los Schleck, y la de Wiggins, del que nadie sabe qué demonios pintaba en medio de todo esto. Ha habido frustraciones, ha habido caídas (no una, ni dos, sino tres veces se cayó Menchov en la etapa de los Bernardos). También decepciones, nadie sabe dónde está Evans. Ha habido Historia, ahí está Gárate. Ha habido orgullo y expiación pública, ahí está Sastre.
A menudo se nos olvida, será porque todos queremos ser jefes, que los problemas de Alberto Contador no han venido de sus compañeros. Han venido, como siempre, de la organización del trabajo. Los problemas de Alberto no han venido porque Armstrong estuviera allí, qué carrera la del norteamericano, sino de que él, Contador, no tenía claro que su equipo fuera a trabajar correctamente. Es decir, ha carecido de la certeza de que su equipo trabajara para la victoria del mejor de entre ellos (Contador se ha sentido como los trabajadores de la Opel de Zaragoza, trabajando bien, produciendo buenos coches, y a la espera de que los directivos, esos individuos, decidan qué camino va a tomar la factoría). Eso no es responsabilidad de los curritos, de los tíos que se chupan cada día un montón de kilómetros. Eso es responsabilidad, única y exclusivamente, de sus jefes. En este Tour, Bruyneel se irá contento porque ha metido a dos de los suyos en el podio. Mediocre. Hubiera podido tener cinco en las primeras posiciones si Leipheimmer no llega a caerse.
Como en todas las empresas, ha tenido que ser un currante, Contador, el que decida por dónde tienen que ir las cargas de trabajo.
Un saludo. Mañana, verano.

(Nota: la etapa del Ventoux se puede interpretar, también, como una tragedia clásica: el novato ayudando al viejo guerrero, para que su triunfo, el del novato, fuera más grande. La foto del Tour 2009 ha sido, sí, histórica).
atumbabierta
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Contador tiene muchos tours en sus piernas, dicen.
De momento, dos.
Mi enhorabuena para él y para todos los ciclistas que durante 21 días han transformado el esfuerzo, la energía y la técnica en belleza.
Mi desprecio para mercaderes y oportunistas.
Si yo tuviera un coche escoba… cuántas cosas barrería.

Cronoescalada
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Se habrán preguntado durante todos estos días cómo coño conseguí salir de aquel hospital de Gotemburgo en el que también estaba mi cría, y sobre todo cómo pude dar esquinazo a los chapuzas de la Sección. Bueno, como han aguantado con paciencia a Atumbabierta y a Cronoescalada durante 21 días, hoy desvelaré el misterio, y después cerraré mi colaboración con un breve comentario sobre esta última y jocosa etapa del Tour 2009. En realidad fue muy sencillo. Sólo necesitaba contactar con el PET (Servicio de Seguridad e Inteligencia danés), me debían un favorcillo. Lisbeth me proporcionó la baza, ella repetía un nombre en sueños: Plague. Averigüé quién era en los ordenadores de recepción, contacté con él y se avino a trabajar para mí ante la amenaza de que pudiera pasarle algo a su querida amiga. Esa misma noche un agente del PET daba el cambiazo por un doble, el pobre desgraciado que trajeron se parecía bastante a mí, luego me sacó de la puta Suecia, y hasta hoy. Fácil. Tan fácil como ha sido la carrera para el vencedor. (Ha resultado difícil lo ajeno a la carrera: hoteles, director, prensa, y envidias enquistadas). Hoy en París todo se vende, hablan los políticos, los patrocinadores, los arribistas…, pero a pesar de esta basura, “ahora ya no me lo pueden quitar”, ha dicho un feliz Contador que ha conseguido cabrear a Armstrong. Ay, sólo a esas mentes pensantes de RTVE se les pude ocurrir un colofón así al papel de su paisano en este Tour: ¡una entrevista a Bruyneel! No me ensañaré porque hoy han hablado de mi Verdugo. La rubia me ha ofrecido un blog personal para escribir sobre mis andanzas (me lo pensaré), luego se ha marchado a Moscú, quizás el próximo verano vuelva con sus combinados. Y aquí nos hemos quedado Sergei y yo riendo la gracia. He llamado de nuevo al tal Plague y le he encomendado otro trabajito. Esta vez no ha sido un error de la organización del Tour (vaya bronca le caerá al gordi de Hinault), simplemente me apetecía tener un detalle con mis amiguetes del PET danés y por eso ha sonado el himno nacional de Dinamarca en los Campos Elíseos. Aunque las banderas no coincidían, ha quedado bonito, ¿verdad? Espero que ellos hayan apreciado mi gesto, y ustedes mi broma.
Zalachenko

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20ª etapa: Montélimar - Mont Ventoux 167 km

Las más de siete mil personas que el pasado lunes, día de descanso, participaron en la ascensión cicloturística al Mont Ventoux nos dan una idea del mito y de la capacidad de ilusión que tienen el Tour y el ciclismo. A las 15:00 horas se persona Rajoy en Eurosport, como “gran aficionado” y para hablar de políticas sociales aplicadas al deporte. Y Chozas lo publicita. Cambio de canal y me refugio en Perico. No hay como los valores seguros.

Llegando a la cima están previstos vientos de setenta kilómetros por hora con ráfagas de hasta ciento diez. Veremos. Veremos a ver si el hidroavión no les echa el agua a estos. Por cierto, parece que Alonso al final tiene la pole en Hungría.

Los del Astana se defienden atacando. Quedan dieciocho kilómetros y se han liado a formar abanicos, destrozando el pelotón. Veremos. Juan Manuel Gárrate va escapado por delante. Como suban esto en grupo será curioso. El pelotón ha descolgado al final a veinticinco corredores y sigue recortando las diferencias con la cabeza. Muy fuerte tiene que sentirse Armstrong para llevarse a los Schleck con ellos. De otra manera no se entiende la estrategia. Entre trescientas cincuenta mil y quinientas mil personas se agolpan en las márgenes. Un auténtico arco del triunfo, un túnel humano en honor de los de la bici. Ahora tira el Saxobank.

Se va Frank Schleck y detrás de él salta Armstrong. Ahora le toca a Andy, y detrás Alberto. En cuatro kilómetros les han comido dos minutos a la cabeza de carrera. Enfocan la cabeza, la mirada perdida de Garate y Martin. Se va Garate a falta de un kilómetro. Vamos. Martin reacciona. Garate ha entrado en la historia del Tour. La próxima vez que el Ventoux sea final de etapa, su imagen estará en la torre de comunicaciones que corona el Monte de la Luna junto a las de Gaul, Poulidor, Merckx, Thevenet, Bernard, Pantani y Virenque. Es increíble, pero la wiki ya está actualizada.

Contador se felicita de haber terminado, y ganado, “las dos carreras”. Ya ha pasado la época de Todo lo Malo.

Mañana, Montereau-Fault-Yonne – Paris Champs Élysées. Ahora, el TGV y a Paris.

(Nota: esperemos que Massa pueda correr mañana, después del tortazo que se ha llevado. Y enhorabuena a Horrillo, que se quejaba el hombre de que su equipo no había ganado todavía).

atumbabierta
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Contra un imperio
el maillot amarillo
de Contador
cronoescalada
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Entre el miedo y la fatiga, la etapa más emocionante del Tour se quedó en nada. No obstante, dio lugar a algo interesante, la clasificación general ya es definitiva (lo de hoy debe ser paseo honorífico para el vencedor), y observando en la web del Tour dicha clasificación, veo que nuestro compadre Yauheni HUTAROVICH ha conseguido el farolillo rojo. Enhorabuena, hombre. Has acabado con la racha de Wim Vansevenant, que llevaba el tío tres seguidos, su casa se parecería ya a ese burdel de Ámsterdam que me encanta. Yo solía citarme en las estaciones centrales para efectuar intercambios arriesgados o para recibir encargos. Siempre han sido un lugar seguro a causa del gentío y del trasiego. La sensación que empieza a dejarme este Tour es parecida: gentío, trasiego, y las lucecitas rojas del último vagón que se alejan en la oscuridad.
Zalachenko
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sábado, 25 de julio de 2009

19ª Etapa: Bourgoin Jallieu - Aubenas 178 km

Dos cuestiones.

El jueves, Contador ganó sin pinganillo, sin referencias desde el primer control. “Iba concentrado”, dice. Bruyneel no lo siguió a él durante la carrera.

La otra. Rectificación, no es que ayer le tocara el coche en la llegada a meta. Lo que ocurrió fue que casi se parte el cuello intentando ver los tiempos: lo dicho, no llevaba pinganillo.

La etapa va rapidito. A las 15:00 llevan más de la mitad del recorrido. Vemos las imágenes del briefing del Astana en el autobús, antes de comenzar. Buen rollito y buena comunicación. Y esta ha sido la tónica de la etapa. Una más para Cavendish, la quinta.

Mañana, Montélimar-Mont Ventoux. Esto puede ser como un orgasmus interruptus, de tanto esperarlo. Veremos.

(Nota: un abrazo a Horrillo, que ayer ganó su contrarreloj).
atumbabierta
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(Voz inglesa).
1. m. Cavendish, 19ª etapa: Aceleración que realiza un corredor en un tramo determinado de la carrera, especialmente en la llegada a meta para disputar la victoria a otros corredores.
2. m. Contador, 20ª etapa: Esfuerzo final que se realiza en cualquier actividad.
Cronoescalada
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No os preocupéis, que cuando Rusia me declaró agente fuera de control para desecharme, no sólo pude levantar cabeza, sino que devolví golpe por golpe al ofrecer mis servicios a Suecia. Vosotros habéis luchado por vuestros colores, habéis animado el cotarro y aunque os hayan arrancado vuestros dorsales, volveréis a caminar y a disfrutar golpe a golpe, os lo digo por experiencia. A la rubia moscovita no le interesa mucho el ciclismo, pero nos ha preguntado a Sergei y a un servidor sobre nuestro pesar. Los naranjitos Amets Txurruka y Alán Pérez han quedado eliminados por fuera de control. (Paradójicamente Astarloza y mi Verdugo entraron con los de alante). Estamos tristes, sí. Amets y Alán se han vaciado, andaban lesionados, han intentado llegar dentro de plazo, y los jueces de este Tour han pasado de ellos. Sólo restaban dos etapas para alcanzar París, el equipo naranjito ha sido el verdadero animador de esta aburridísima edición, pero aún así no ha habido conmiseración. ¿No les parece a ustedes una injusticia que quieran eliminarnos a todos aquellos que coleccionamos heridas por nuestra patria? Ojalá les dé a estos jueces de mierda un cólico miserere.
Zalachenko
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viernes, 24 de julio de 2009

18ª Etapa: CRI Annecy-Annecy 40.5 km

Dice Chozas hablando del último arreón de Contador ayer en la Colombière y de menear la higuera: “El único higo que se cayó fue el de Kloden. No pasó más. Alberto lo vió y se paró, y ya está.” Kloden es el tipo que le ayudó a ganar el Giro a costa de una pulmonía, el que le ayudó a enganchar con el pelotón ayer, cuando el pinchazo. El que le ayudaba a quitarse el chubasquero y el que le suministraba las barritas y los geles. Ayer a Kloden no le dió tiempo, lo vimos, a tomarse las barritas al bajar del Romme. A Kloden, Armstrong, en esta mismo valle, le arrebató al spring la etapa, para humillarlo, en un Tour en el que Kloden acabó segundo. Contador, ayer, bajó la cabeza al cruzar la meta.

Bueno. La etapa de hoy no merecerá más comentario que el resultado. Esperemos. La locomotora de Pinto le ha sacado 56” a Kloden, 1,30” a Armstrong y distancias similares a Wiggins y los Schleck. Por cierto, vencedor de etapa Alberto Contador. A pesar del atropello -literal- del coche del juez principal.

Mañana, etapita: Bourgoin-Jailleau – Aubenas. Una etapa en la que hay más que perder que ganar.

(Nota: tengo que visitar Annecy)
atumbabierta
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Los que vinieron a hacer negocio ya lo han hecho y los que vinieron a correr y dejarse la piel también.
Las últimas estapas nos permiten adivinar algunas de las claves del próximo Tour: los protagonistas que nos harán vibrar, las serpientes que ya no se arrastrarán más.
La contrarreloj de ayer, sin embargo, nos lleva al pasado, al rastro enorme y discreto del mejor: Indurain.
Cronoescalada
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Estuve en Pinto y en Madrid a finales de los 60. Allí conocí a la madre de la rubia moscovita, se llamaba África de las Heras. Ella era una diosa dentro del mundillo del espionaje, por eso tardé en centrarme durante la primera cita. Me encomendó dos misiones, la primera que destruyera toda la documentación que existía sobre ella en la Dirección General de Policía de Madrid. Los fascistas secuestraron buena parte de los archivos del PCE, pero desconocían su valor. No me resultó muy difícil acabar con su rastro en España. En cambio, la segunda misión fue una putada, me ordenó que cuidara y entrenara a una mocosa rubia. Bueno, aún estoy en ello, pero ya no sé quién cuida de quién. Ayer la exhibición de Contador hizo desaparecer el rastro baboso de Armstrong que se ha quedado por ahí, entre Pinto y Valdemoro, haciendo de mercachifle de chips tejanos; ahora el maillot amarillo tiene otra misión, cuidarse para sobrellevar las cicatrices en esta puta contrarreloj de la vida.
Zalachenko
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jueves, 23 de julio de 2009

17ª Etapa: Bourg Saint-Maurice-Le Grand Bornand 169.5 km

Tiempos de feeling, Guardiola y Eto'o no lo sienten. Hay un no-feeling entre Alberto Contador y Bruyneel. Bueno. Es bonito ver cómo en el deporte profesional sigue habiendo sentimentales.

Bonita la etapa de ayer, movida, interesante y con final feliz. Veremos hoy. Según el mismo Alberto comentaba, ésta es la etapa más difícil. Sensacional la arrancada del americano en el Bornard pequeñito. Consiguió acojonar a amigos y enemigos. ¿Qué pinta Wiggins en todo esto?Veremos. Nada está escrito. Como dijo el Capitán Brannigan, “cuando juegas al ajedrez, no puedes dejar que el enemigo vea tus fichas”.

Por lo pronto, en la primera subida llueve. Todo el mundo con chubasquero y a bajar despacito. A mitad del ascenso al Salsies, el Astana se abre y deja de tirar, vaya cambio de rueda le han hecho a Contador. Bueno, ya se ha reintegrado. Después del avituallamiento a Sastre le tienen que engrasar la cadena. ¿Presagio o augurio?

Ahí va Sastre, al comienzo del Col de Romme. Empieza a dar hachazos para romper el grupo del líder. Del Astana aguantan Contador, Armstrong y Kloden. Salta Armstrong a por Frank Schleck, haciéndole de puente a Alberto. Saltan Sastre, Contador y Kloden. Salta F. Schleck, ahí está el americano a por él. Impresionante. Este es el puerto más débil de los dos que quedan. La que ha liado Sastre. Al final, la escapada buena: Contador, Kloden y los Schleck. A 2'49” coronó Sastre. Vamos a por La Colombière. Sastre pincha al empezar la bajada. Ahí va Alberto, a coronar. No le ha servido sino para dejar a Kloden. La que ha liado Alberto. Ahí va Lance, deja atrás a Wiggins. General: Contador, Schleck y Schleck. No vemos a Carla Brunni.

Mañana, la contrarreloj. Annecy-Annecy, cuarenta y tres kilómetros y medio con una tachuela de tercera casi al final.

(Nota: un saludo a Voigt, que parece que no tiene nada roto).
atumbabierta
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Ahora que el tour es tour, que el líder es líder y los hermanos son hermanos.
Ahora que ni el calor, ni la playa, ni el sopor nos despegan de la pantalla.
Ahora que no me arrepiento de este cuaderno escoba, lo único que importa es la sospecha y la traición.
Llegamos al final del trayecto y la prensa también quiere ceñirse el maillot amarillo.
Cronoescalada
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Y la araña se zampó a la moscarda. Por mucho que haya pataleado, no ha conseguido zafarse de la tela de Contador. Aquí mucha gente pensaba que el Tour era una fiestecilla de amigos preuniversitarios que se pajean comunitariamente, o una de esas putas películas románticas con historias cochambrosas y sobadas que presentan un final tan feliz como irreal. No, la Naturaleza no tiene final feliz. La araña come. Y no hay guión: o te buscas la vida o se te acaba. Me parece de puta madre que traten al líder del Tour como si fuera un disidente, ya dije que me sentía identificado en cierto modo, pero es que salirse del guión consiste precisamente en eso, en disidir. Y si no se puede porque no hay fuerzas, pues al jodido rebaño: "Me siento más parte del pelotón", dice Armstrong en la entrevista de El País. Claro, a la fuerza ahorcamos. (Por cierto, Verdugo le ha comido otros 4 m a Larsson). Y otra cosa: ¿qué pasó en la tercera etapa? ¿Ya nadie lo recuerda? El Astaná tirando en contra de Contador y Armstrong ganando 41 s, para que todo el mundo se resignara a decir "es que Alberto tiene que espabilar", pues ya ha espabilado, cojones. De momento los tres primeros son los más hambrientos. Que no hemos venido a unos juegos florales a ver quién hace el mejor twitter, hostias.
Zalachenko
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miércoles, 22 de julio de 2009

16ª etapa: Martigny-Bourg Saint Maurice 159 km

El día de descanso, Sastre afirma que la prensa ha fabricado ídolos y que a él no se le ha respetado. Bueno, la verdad es que tampoco se le ha visto mucho como para tener que respetarlo. O no.

Hoy el día de los Bernardos, el Grand, el Petit y el Santo. Por lo pronto Egoi y el Cance, van escapados. Al principio del puerto saltan Txurruka y Pellizoti a por ellos. El italiano corona el primero San Bernard. Entramos en Italia, el valle de Aosta. A causa de estos ochenta y ocho kilómetros Alejandro Valverde no ha podido estar aquí.

Bonita carrera la de Pellizoti y Karpets. Lo siento por Egoi, bien por Astarloza. Antón levanta los brazos al paso por meta. Mikel Astarloza dedica el triunfo a su equipo: “yo siempre digo que soy un líder patético. Siempre están trabajando para mí y nunca gano.”

El Astaná sigue arrollando, mete el piñón y pasa la apisonadora por la carrera. Lo que todavía no sabemos es en beneficio de quién, por ahora, exclusivamente en beneficio del mismo Astaná. Evans a siete minutos, Menchov perdido. Únicamente resiste Schleck.

Tanto correr para no movernos del sitio. Mañana Bourg-Saint-Maurice – Le Grand-Bornand.

(Nota, qué costalada se ha dado Voigt).
atumbabierta
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Victoria en solitario, única posibilidad para el corredor sin sprint.
A su espalda, un hombre roto sobre la carretera y el hilo del pelotón enhebrado por la diferencia.
Maillot de lunares para la soledad, la frustración y el dolor.
Cronoescalada
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Muchos gudaris murieron en bacaladeros luchando contra los acorazados fascistas. Embarcaban en Pasaia o Pasajes, como quieran, y allá que se iban con sus cantos ancestrales a ser carne de pecio. Mikel Astarloza se fugó con la partida y luchó, pero esta vez no se resignó a ser pecio inútil y por eso ganó. Sergei me dice que este chicarrón padece muchos complejos. Creo que esta victoria se los habrá curado. Ahora puede estar más tranquilo para atacar el maillot de la montaña y una buena clasificación final, tal vez entre los ocho primeros... Hasta que empieza la etapa nos entretenemos en el jardín con las caipiriñas de la moscovita y echando moscas y otros bichos a una tela de araña. Sensibilidad, geometría y paciencia. En este Tour hay otra araña, sensible, calculadora y paciente: se va comiendo sus presas con deleite, una a una, sin ninguna prisa, y se ha guardado a la más gorda y jugosa para el final. ¡Buen provecho!
Zalachenko
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lunes, 20 de julio de 2009

15ª Etapa: Pontarlier-Verbier 207.5 km

Entonces en Besanzón vieja ciudad española
Lanzado como un grano a merced del viento
Nació de sangre bretona y lorenesa a la vez
Un niño sin color, sin mirada y sin voz

Victor Hugo, Las Hojas de Otoño.

Victor Hugo nació en Besançon. También Fourier, Proudhon y los hermanos Lumiere. Ayer acabamos allí, esperemos que la capital del franco-condado estimule una vez más a la historia. Veremos.

Pues sí. Una vez más, la carretera -la vida- pone -parece- las cosas en su sitio. Todo ha salido según el guión previsto. Una escapada larga, Astarloza ha llegado a estar líder durante más o menos una hora. Y luego, la escapada buena, la arrancada de Contador y el maillot amarillo. ¿Qué demonios pinta Wiggins en esta historia?. Sastre va por el puesto duodécimo, creo. Bueno. Luego dicen que las etapas anteriores eran las monótonas. No sabemos si lo del americano es o no es. Nos da igual.

Debe ser el Tour, éste, de más rendimiento en carretera. La velocidad media, en una etapa de media montaña con llegada en alto ha sido de casi cuarenta y un kilómetros. A los del Astaná les digo que se guarden de las calendas de julio, la falta de Lipheimmer puede ser decisiva en las etapas que les quedan. Hace dos días tenían cuatro candidatos al podio. Hoy únicamente les queda uno fiable y alguno posible.

Mañana, descanso. Playa y siesta.
atumbabierta
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Cerrar ojos,
apretar dientes,
reconocer el momento,
desconectar,
huir.
Soledad drenando arterias.
Soledad alimentando músculo.
Soledad desconfigurando el mapa de posibilidades.
Regresar,
tomar contacto,
reconocer la victoria,
separar dientes,
abrir ojos, corazón y brazos.

Cronoescalada
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En marzo de 1975 hablé con Bobby Fischer y le dije cómo estaban las cosas. Creo que tomó la decisión correcta. No se presentó a defender su cetro mundial de ajedrez, y en abril el nuevo rey fue el camarada Karpov. Paradójicamente, la leyenda del norteamericano se agrandaba: demostró ser el mejor y no necesitaba más, como yo le había explicado. Lo que no imaginé es que se asustara tanto como para esconderse de por vida. Aquella fue mi pequeña contribución al mito. Y Lance Armstrong también era un mito hasta ayer. Sergei y un humilde servidor no se explican cómo la CIA ha permitido que el mundo entero pueda ver a un símbolo de las barras y estrellas arrastrarse por Verbier con esa cara de pánico. Eso no puede ser bueno para una nación que vive de los sueños y de los ídolos mediáticos. Desde este coche escoba aconsejamos a quien concierna que lo convenzan para que se baje de la bici, si no quieren hundir a EEUU en una semana de pesadilla y regomeyo. ¿Alguien se imagina a Bobby Fischer de analista de Kasparov? ¿Alguien soportará a Lance Armstrong de aguador amargado? Lo avisé, Armstrong no volvería a pisar la Luna..., en cambio Bobby permanece en ella. Y al margen de estas reflexiones de soldado retirado, tengo que reconocer mi satisfacción: Verdugo le sacó un minuto a Larsson; y Contador se arrancó el cable del pinganillo cuando atacó. Como dice el poeta Powerade "el corazón de los hombres se mueve de forma involuntaria".
Zalachenko
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domingo, 19 de julio de 2009

14ª Etapa: Colmar-Besançon 199 km

Regomeyo tendría que darles, parecen no darse cuenta pero las tumbas ya están abiertas. Están abiertas desde el principio de este Tour. Y con el transcurrir de las etapas, cada individuo, cada equipo, ha ido agrandando la suya. Como en toda gesta, es inversamente proporcional el tamaño de la tumba, la tuya, a las dimensiones del monumento triunfal de tu adversario. En la del Astaná puede caber todo el equipo: si no gana uno de los suyos será una fosa común. Pero también hay lugar para los nichos particulares, para los columbarios de sus cenizas. Que lo recuerden los que van siendo eternos aspirantes (Sastre declara en el control de firmas: ”estoy en el final de mi carrera y he venido a ver el Tour. A ver cosas que no había visto antes”) . En el deporte no hay moral: gana el que gana. No se trata de justicia. Gana el Mejor, no el Bueno.

No se trata de justicia, pero por lo mismo hay ídolos. Pase lo que pase, el americano tendrá un triunfo, ya tiene el derecho al mismo, aunque, como a Mario, se lo nieguen. Da igual que abandone hoy, o mañana, o pasado. Da igual que se derrumbe en el Mont Ventoux. Porque está creando el material del que se nutren las leyendas.

Por lo pronto, en ésta etapa no hay ningún maillot portado por un español, lo cual es novedad. Diluvia. Está haciendo un verano raro. Donde estoy el levante, pero un levante casi frío, norteño, asola las terrazas y las playas. Corren por el final sur de la Alsacia, en las estribaciones de la Selva Negra. Los campos y los bosques son fértiles. El tiempo frío y desapacible. César abrió camino entre estos bosques, cuenta Suetonio, para desmoralizar a los celtas, matando los árboles a los que adoraban. En el punto kilométrico ciento uno, Hincapie es el líder virtual y Moreau se ha escapado para abrazar a su familia. Un motorista ha atropellado a una señora y la señora ha fallecido. Hincapie sigue líder veinte kilómetros después. Los del líder, están comiendo a estas horas. Bueno, a treinta kilómetros están a menos de siete minutos, el AG2R debería trabajar o mañana habrá dos equipos peleando por el liderato. Ivanov, al final ha sido Ivanov. Bueno. La general. Nocentini, Hincapie, Contador y Armstrong. Más a pelear.

Desde el país de la rubia, mañana Pontarlier-Verbier, llegada en un falso alto. Etapa test, dice Chozas. Veremos. Una oportunidad más, una siesta menos.

(Nota: dieciocho de julio, trece años hace que José Manuel Fuentes, El Tarangu, se fué a disfrutar de su triunfo.)
atumbabierta
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Al despertar, Nocentini todavía estaba allí.

No haré Hincapié
en el aburrimiento,
quedan los Alpes.

El sueño del tour, provoca haikus.
Cronoescalada
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Cuando vimos que Ivanov iba entre los escapados, supimos que no habría apuestas. Su tocayo, el tontaina de Sergei, se fue a comprar una botella de vodka. Al cabo de media hora brindábamos la rubia moscovita, Sergei y un servidor por la victoria del camarada Ivanov. Después la fiesta se alargó, de ahí que este texto se escriba en la mañana resacosa del día de hoy, 19 de julio, mientras los ciclistas empiezan la primera etapa alpina. El alcohol me ha provocado sueños raros: Perico Delgado en la RAE, sillón "D" (mayúscula), Carlos de Andrés de vaquero en el Ampurdán (¿qué coño le pasa a este señor con las vacas? ¡vaya obsesión!), un enorme dragón retorciéndose sobre mi cabeza (uf, sólo era el tatuaje de esa puta chiquilla), una conspiración neocón para eliminar a un chaval de Pinto (Madrid). Ah, de anoche también recuerdo lo que nos reímos de los americanos, qué gilipollez la del Columbia, siguen tan chapuzas como hace cuarenta años, ¿la Luna? Armstrong no volverá a pisarla. Dicho por Pedro Delgado: "el momento en que alguien apreta..." Pero cuántos años lleva este hombre retransmitiendo el Tour y hablando así de mal para millones de personas?! No hay nadie en RTVE que le diga a este buen cristiano que se dice "aprieta" y no "apreta"?! Adjunto enlace a la conjugación de "apretar", ya que constituye un axioma que este caballero necesita repasarse la EGB. A Pedro Delgado, al Columbia y a la propaganda de EEUU les ocurre algo similar: quien mucho abarca, poco apreta.
Zalachenko
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viernes, 17 de julio de 2009

13ª etapa: Vittel-Colmar 200 km

¡Vaya por Dios!, Su Santidad BXVI, el Papa Bombardero, se cae y Lipheimmer abandona el Tour con el escafoides roto. Será el efecto mariposa. Será. El Astaná pierde una pieza clave justo al llegar a los Alpes. A ver si no va a estar todo atado y bien atado.
Debo confesar que el plan de siesta y fuga ha sido también el mío durante estos días. Ojalá hoy empiecen a jodérmela (la siesta). Por lo pronto, a punto de coronar el primer puerto importante, un grupo de tres, Moreno, Haussler y ¡Chavanel! le sacan 9'13” al grupo. Quedan cien kilómetros. Llueve, hace frío y un día de perros. Landaluze positivo. Ahí va Egoi, a por el grupo y a por la Montaña. Parece que Pellizoti no ha pasado el corte. En esta etapa es mejor ir en cabeza, más que nada para poder ver. Sorensen el joven, y Schleck, se van colocando. Egoi está en zona de nadie, de repente Pellizoti pasa, Astarloza no ha podido restarle puntos. Hoy puede ser un buen día. Tremenda la cara de Armstrong expresando el sufrimiento. El agua cae a chuzos también en el Col du Platzerwasser. Queda confirmado que hay un Carrefour en cada pueblo de la Francia rural. Armstrong tira en una arrancada impresionante subiendo el puerto. Pasa antes Contador.
Bueno, una vez más todos reculan. Contador no se fía de Armstrong. Sastre ha declarado que él no le va ha hacer el juego a Schleck (el año pasado eran compañeros de filas). Evans no contesta y Menchov ha sido visto en una cervecería alsaciana a pie de puerto. Mientras, Pellizoti es líder virtual de la montaña. Pase lo que pase, han pasado dos semanas. Sería bonito que el americano ganara el premio a la combatividad, hasta ahora ha sido el único al que hemos visto en cabeza. Haussler ha llorado al levantar los brazos en la línea de llegada. Palizón el de Chavanel.
Mañana Colmar-Besançon, si todo sigue igual, otra para Cavendish. (Por cierto, Nocentini sigue y, mientras, los demás dejando pasar los días).
atumbabierta
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Vuelve la lluvia, el tour se derrama en los ojos del ganador de la etapa.
El hermoso paisaje no es suficiente, ante el aburrimiento empiezo a valorar los absurdos, insulsos e incorrectos comentarios del segoviano.
La única emoción de la tarde: las piernas de Haussler y la chaquetilla roja de las azafatas del premio de montaña.
Cronoescalada
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Aunque los campeones han resultado ser, oh sorpresa, unos sosainas de cuidado, hoy puedo decir que estoy satisfecho con la etapa: primero porque mi Verdugo (Gorka) ha entrado con el grupo de esos sosocampeones y ha escalado posiciones en la general. Segundo, por las imágenes de faena bajo un diluvio de selvas esmeralda: durante unos momentos me pareció que los excesivos primeros planos de Armstrong mostraban un gesto desencajado y temeroso. Y tercero, la agradable y nostálgica conversación que nos ha deparado a los camaradas el recuerdo de Eduard Geyer. Me explico. Geyer fue entrenador del que prácticamente es el único equipo de la antigua DDR que sobrevive en la Bundesliga. El equipo se denomina Energie Cottbus y el susodicho entrenador Geyer colaboró inestimablemente con la KGB, gracias a una de mis gestiones. La casualidad que nos ha hecho recordar todo esto es que en la web del Tour pone que el ganador de la etapa de hoy y premio de la combatividad, el teutón Heinrich Haussler, nació allí, en Cottbus, en esa maldita ciudad medio alemana, medio polaca, que tantas horas de sueño me robó. Ese carapán de Stieg Larsson denunció en un artículo las ramificaciones nazis que podían estar detrás de que el Energie Cottbus no alineara jugadores germanos y de una afición que abucheaba a todo aquel que tuviese cualquier relación con la nueva alemania. Qué ingenuo. Ni se olió que se trataba de un ejercicio de intoxicación ideológica de la KGB. Tal vez a alguno de esos valientes periódicos españoles que leo este verano en mi tumbona pueda interesarles esta historia. Yo sólo abro puertas (y alguna tumba).
Zalachenko
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12ª Etapa: Tonnerre-Vittel 211.5 km

El Tour no es una historia lineal. No podemos seguirlo como una carrera de F1. Cada uno tiene un objetivo en esta historia. Están los equipos que van a ganar una etapa, están los equipos de sprinters, dispuestos a imponer su estilo. Están también los corredores que van a por el premio de la montaña o a por el maillot del más jóven. Y están también los corredores que van a trabajar para su jefe de filas, los que recuperan al líder cuando pincha y luego se quedan a recoger bidones de agua para el grupo. Son ciento setenta y tantas personas corriendo por un ideal. Hay unos cuantos que van a intentar ser el más rápido al final: esos son los que luchan por la victoria, por el amarillo de los sueños. Pero aquí no hay pool position: ser el primero depende de que los otros no sepan que quieres serlo.

El espectador moderno se ha acostumbrado al espectáculo directo, inmediato, sin digerir, de consumo fácil: díme quien ha ganado, dame el héroe de hoy, mañana quiero otro. Personalmente, me gusta, aparte de ver la etapa, leer las crónicas del día siguiente, para saber lo que ha pasado, para intuir lo que puede pasar. Frente a un espectáculo poliédrico, no me puedo fiar de mis sentidos. El Tour reivindica el slow food, reivindica el reposo y la mediterraniedad.

La etapa de ayer pareció monótona, pero la media del pelotón fue de 44,600. La de hoy va siendo más alta todavía. A falta de cuarenta kilómetros la media es de cuarenta y cinco setecientos kilómetros por hora. Eso significa que los escapados, para conseguir que la escapada fructifique, han estado durante más de dos horas corriendo a más de cincuenta kilómetros por hora. Se están pegando un palizón. Bonita la pelea entre Egoi Martínez y Pellizotti, peleando los dos por el de lunares, marcándose el uno al otro y marcando al resto del grupito.

Fantástico Sorensen, me alegro de volverlo a ver. La velocidad media, en la segunda etapa más larga de la ronda, ha sido de cuarenta y tres kilómetros´y medio. No están descansando.

Estamos en los Vosgos, en las estribaciones de los Alpes, en una semana la general será otra. Mañana Vittel-Colmar, empieza el movimiento.
atumbabierta
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Haikudejàvu

Otro escapado,
en la línea de meta,
alza los brazos.

Cronoescalada
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Cuarto día de descanso en el Tour. Así se le quitan a uno las ganas de escribir, por lo que hoy también seré más breve de lo habitual. Mientras desayunamos, mis camaradas y yo sugerimos diversos métodos de eliminación del piscinero. Él se encarga todos los días (ocho de la mañana) de despertarnos y espabilarnos con su trajín de palos, botes y aspersores. El tontaina de Sergei dice que en vez de matarlo sería más oportuno, quizás Zala, llevarlo a la etapa de los Vosgos para que anime un poco el cotarro. Reímos, tostada y churretes de mermelada de fresa en mano, y convenimos perdornarle la vida al chaval que tan primorosamente cuida de nuestra piscina. Mi Verdugo está por delante de Ballan y de Cancellara en la general. Nicki Sorensen nació en la misma ciudad que Riis. Pedro Horrillo, al que leo habitualmente, nació lejos de Stalingrado, pero también es un superviviente. Aunque abundan los arribistas, el ciclismo es un deporte de supervivientes, da igual que te incinere tu propia hija, que te entierren con un tiro en la cabeza, o que te despeñes por un cortado de 80 m, lo importante es volver a levantarse.
Zalachenko
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miércoles, 15 de julio de 2009

11ª etapa: Vatan-Saint Fargeau 192 km


La novedad es que la escapada es cosa de dos. En realidad, el Tour es un reflejo de la vida, un espejo puesto a lo largo del camino. Dejar pasar, dejar hacer, que lo peor siempre está por venir. Esperemos a la etapa del viernes y a la del domingo. Bueno. Tampoco se les puede exigir más: no hay competidores a la vista, la etapa es llana y anodina. Dejadlos que se escapen.

En ésta etapa he descubierto varias cosas. Una es que en la playa se escucha mal la radio y que apenas hay cobertura en directo. Será la crisis. Será. O la “remodelación de plantilla” y el “plan de ajuste” de la radio pública. Bueno. De todas maneras, viendo en un chiringuito las imágenes, son bonitos los campos de girasoles. Me recuerdan Granada en primavera.

La otra es que:

a) los corredores: les da igual llevar pinganillo o no (un cincuenta y dos por ciento se ha pronunciado por el no, señal de que se sienten unos mandados).

b) los directores de equipo: no les da igual (por unanimidad piden el pinganillo, señal de dos cosas, que les gusta mandar y que prefieren el triunfo del equipo al del individuo).

c) el Tour: prefiere prohibirlo, a ver si a) y b) se deciden a dar espectáculo.

La verdad es que ha sido bonito recuperar la imágen de los motoristas con la pizarra indicando las distancias. Dicho lo cual, recomiendo la visión de la emisión de hoy de SLQH y su explicación del uso del pinganillo y del abandono del guión. Otra, Chozas: “es como una telenovela, no todos los días sale el capítulo igual de bien... pero lo bueno es que este año los capítulos basura no están al final.”

Hala, hacía treinta kilómmetros que iban apretando rueda a rueda. La cuarta de Cavendish, le deben quedar pocas más en esta ronda. Si hoy es quince, el dieciséis Tonnere-Vitel. Mañana, más. Desde la playa.

atumbabierta
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Comemos tarde, entre el segundo plato y el postre un corredor se cae, la cura se hace en ruta. Mi sobrina se sorprende.
Preparo té rojo, se han escapado dos corredores, sobrevuela un hidroavión. Mi sobrina aburrida propone hacer un collage.
La televisión de fondo como las olas del mar que ciñen estos días de descanso.
Recortamos imágenes de revistas antiguas: cabezas, brazos, un sillón. Quedan pocos kilómetros y el pelotón captura a los escapados. Mi sobrina encaja con maestría y humor los pedacitos de papel.
Vuelve a ganar Cavendish, pienso en este blog, tan parecido a nuestro trabajo manual. Mi sobrina pide concentración.
Suspiro un haiku, pero me lo callo.
Cronoescalada
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He ganado 100 € gracias al tontaina de Sergei. Ha insistido tanto en que hoy no ganaba Cavendish porque la meta estaba en cuesta, que yo ya no sabía si ir a por el serrucho para que se callara de una puta vez, o apostar la pasta y que me dejara en paz. 100 € regalados, y sé que es una cantidad simbólica, pero ya encontraré alguien a quien pagarle por algo. Cavendish es como un plato hondo, empiezas a comer con ansia creyendo que vas a poder con él, y antes de que te des cuenta te deja harto y tienes que abandonar. Cuando se lleva ley en las cartas, hay que apostar hasta matar o morir. E igual ocurre en la vida, en el trabajo, en el amor..., por eso puedo asegurar que a lo largo de mi trayectoria profesional el as escondido siempre ha matado. El inglés Cavendish es el rey en las llegadas al sprint, la carta que machaca a las demás, de ahí que su equipo, el Columbia, eche órdagos continuamente. Y cara de duples se le habrá quedado a Carlos de Andrés al ser corregido por Pedro Delgado (en directo) a propósito de una interesante traducción: "pan seco" ha dicho el primero, "pan duro" ha apostillado el segundo. Y también se ha lucido con un chateau donde había "un campo arqueológico", no, mire usted, señor de Andrés, cuando van a desenterrar vestigios de mis trabajitos, se realiza una "excavación arqueológica", que yo sepa. Las apuestas y las discusiones semánticas me hacen sospechar que este Tour se acaba para mí..., que está perdiendo esa magia, tan adictiva y tan hermosa, y "eso nunca se puede dejar en el Tour de Francia", según C. de A. Este coche escoba tiene muchos desperdicios que recoger y no es precisamente "pan duro".
Zalachenko
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martes, 14 de julio de 2009

10ª Etapa: Limoges-Issoudun 194.5 km

En estos tiempos de crisis dos sistemas se confrontan. El Antiguo y el Nuevo Régimen. Para Lance Armstrong correr era, es, como trabajar en la General Motors: todos para el mismo objetivo, división estricta del trabajo: tú líder, tú a la montaña, tú sprintas, tú a por bidones. Taylorismo. Funcionaba. Funcionó. Murió de éxito. Estamos en tiempos de indecisión, no sabemos si el nuevo orden mundial va a surgir por algún sitio, pero nos tememos que, conforme pasa el tiempo, amaine el coraje para cambiar. Bueno. Le toca al relativamente nuevo, en realidad Contador no es la revolución sino un socialdemócrata europeo pasado por Obama, le paga el mismo equipo que a Armstrong, ser el Caníbal, no resignarse a ser sprinter, escalador o ganador. Para ser líder le toca a él trabajar en red con el resto del pelotón. Le toca a él llevar a los aficionados en vilo hasta los Campos Elíseos. Le toca a él despertarnos la ilusión. Otros ya lo han hecho en este Tour. La finalidad no es la puramente especulativa, ganar, sino la del negocio en sí: emocionar.

Todo esto no es sino literatura. A las órdenes de Bruyneel el equipo tiene el mando virtual. Que no se confíe que no tiene el mando verdadero todavía.

La etapa, sin pinganillos, Limoges-Issoudun, cortita y rompepiernas. Llegada en descenso. Esta visto que la planificación de este Tour está hecha con criterios televisivos. Hay que mantener el suspense hasta la última semana.

Está visto que las escapadas son de cuatro en cuatro, este año. Vaugrenard, Doumolin, Ignatiev y Hupond. Pero Columbia, AG2R y Astaná no les dejan coger mucha distancia. Dicen los biólogos que los gatos manosean a los ratones antes de engullírselos, no por juego, sino para ablandarlos y estresarlos, de este modo su carne es más sabrosa. Hoy la tercera de Cavendish

Mañana, Vatan- Saint-Fargeau. Esta tarde se han lidiado los bichos de Núñez del Cuvillo. Pobre de mí, ha sido la última corrida.
atumbabierta
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Sin pinganillos
qué fue de la batalla?
Tour mutilado.
Cronoescalada
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Tercer día consecutivo de descanso en el Tour. Así se le quitan a uno las ganas de escribir, por lo que hoy seré más breve de lo habitual. Ya expliqué en un comentario anterior que los pinganillos fueron importantes en mi trabajo, pero desde luego no imprescindibles. Y he de reconocer que su ausencia disparaba mis niveles de adrenalina. No creo que esta sensación sea exclusiva de los espías; me apuesto lo que quieran a que los ciclistas también la desean. Pero lamentablemente el fuelle de los organizadores está desaparecido y se imponen los criterios de los directores (directivos?) de equipo. Qué bonico está eso de reunirse en secreto y decidir no seguir las reglas del juego. Hubo una época en que mi superior me habría encomendado la justa y amena tarea de aniquilar a todos esos directores disidentes. Adivinen ustedes por quién me hubiese gustado empezar... Al menos, estos días en la costa española me sirven de consuelo. Mis viejos camaradas se ríen de mí, dicen que estoy tan loco como siempre. Nos pegamos todo el día en la playa, en la piscina, en las marisquerías, y por la noche "la rubia" (una espía moscovita cuyas fotografías han cambiado la historia del mundo) nos prepara unos fantásticos margaritas.
Zalachenko
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domingo, 12 de julio de 2009

9ª etapa: Saint Gaudens-Tarbes 160.5 km

Hoy el Col d'Áspin y el Tourmalet y una llegada interminable cuesta abajo. A ver qué nos depara la Historia. En 1910 se subió por primera vez el coloso de los Pirineos: camino de cabras, burras de hierro y un piñón por equipaje.

Punto kilométrico ciento once, 4'23” llevan Duque, Pellizoti, Voigt y Fedrigo. Armstrong no ha dejado escapar a nadie más. Un hecho curioso es que el líder, Nocentini, no se separa del americano. Un rato después Pellizoti corona el Col D'Aspins y Fernando Alonso remonta una posición tras una mala salida. A Verdasco le han roto el servicio. Un par de horas más tarde, Alonso ha terminado séptimo, Verdasco ha caído y del resto de la etapa no hay mucho más que reseñar fuera del guión: Fedrigo y Pellizoti se han disputado la llegada y ha ganado el primero. De Contador nunca más se supo. Habrá que esperar a los Campos Elíseos para dilucidar de una vez quién es el gregario y quién el jefe de filas. Hasta la fecha, el americano lo está haciendo todo.

(Antonio Alix y Eduardo Chozas entrevistan en directo a Horrillo: “Una vez que me trasladaron a Pamplona, en la habitación del hospital teníamos wifi. Me conecté y puse en Google mi nombre y Giro de Italia 2009. La verdad es que me impresioné.”)

Finalmente ha sido una etapa previsible, ciclismo de pizarra. El equipo del líder virtual colabora con el equipo de los líderes aspirantes. Lo malo es que no hay delfines a la vista pretendiendo el trono y el resto no sabe cómo endosarle el maillot amarillo a alguno del Astaná. Veremos. Ahora vuelo hasta Limoges y mañana descanso (aquí no). A ver cómo culmina Ferrero después del fiasco de Verdasco (perdón).

Los bichos de mañana, de Fuente Ymbro. La corrida, por la tarde.
atumbabierta
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Mítica etapa:
subida al Tourmalet:
aburrimiento.
(Lourdes hoy no repartía milagros).
Cronoescalada
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Calar la bayoneta (de los ciclistas hablaré después), constituyó un gesto habitual durante la Gran Guerra. A estas alturas ya no les extrañará mi pasión por el tema ni por coleccionar efectos militares de aquella contienda. ¿Qué cojones hacía si no una bayoneta en el Palacio de las Corrientes de Aire? Evidente…, allí escondía mis tesoros. Resulta paradójico que un gigantón que troceaba putas y chivatos con una motosierra HUSQVARNA 365 acabara destripado por la simple hoja del MAUSER 98, ¿no? Pero es que el destino es así de juguetón. Miren por ejemplo dónde ha acabado la etapa menos combatida del Tour 2009: en Tarbes. Pues aquí nació ni más ni menos que Ferdinand Foch, Mariscal de Campo y Comandante en jefe de los ejércitos Aliados durante la Primera Guerra Mundial. Su importancia como militar fue tal, que hasta los alemanes lo veneraron. Se convirtió en el principal culpable del famoso contraataque del Marne que decidió la guerra en 1918. Quince años antes había publicado un libro titulado Des Principes de la Guerre, donde se puede leer que la inacción es una falta infamante. Cuando parecía que el ejército alemán cenaría en París, Ferdinand Foch manda el siguiente mensaje a un colega: “Me acosan duramente por la derecha. Mi centro sucumbe. Imposible maniobrar. Situación excelente, ¡ataco!”; y allá que fueron todos a manchar sus bayonetas…, en cuanto a nuestros ciclistas, hoy los favoritos no se han cansado. Qué pena que no me pueda reír.
Zalachenko
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sábado, 11 de julio de 2009

8ª etapa: Andorra-Saint-Girons 176.5 km

Analiza Chozas en Eurosport la etapa de ayer. Objetivamente lo que pasó para el espectador es que el Astaná puso el pelotón a tope, para conseguir lanzar a uno de los suyos. Eso desde fuera. Luego ha comentado que Contador y Armstrong apenas se hablan. Una forma elegante la de Eduardo de indicar que, si no hicieran declaraciones, estarían más guapos. Por cierto, ayer también dormimos en “casa”, parece que se va normalizando la cosa.

En Ax-les-Thermes la Iglesia de St. Vincent está junto al Casino, en la plaza del lugar. No deja de tener su lógica. Tal como va la carrera, estos llegan a tiempo de que pueda echar la siesta.

Media hora casi de adelanto sobre el mejor horario previsto por la organización. Astarloza, Efimkin, Casar y Sanchez. La estrategia: todos contra el Astaná. La táctica: desde el primer kilómetro. Hoy los de la banda han tenido que trabajar, y lo han hecho bien. Pero el resto lo ha hecho muy bien porque nos han emocionado. Ciclismo. A la espera de saber por qué ha abandonado Pereiro bravo por Luis León Sánchez (capaz de fingir durante tres kilómetros, después de llevar ciento setenta en las piernas). Nocentini sigue. Ahí les han cuadrado las cuentas a los de Bruyneel. Al pelotón le convendría que el de amarillo fuera de ellos, para así tener un único objetivo al que atacar.

En la Davis progresamos adecuadamente. Alonso, duodécimo en Nürburgring. Mañana, Saint Gaudens-Tarbes, el Col de Aspin y el Tourmalet y más de setenta kilómetros hasta meta. Veremos quién baja mejor. Antes, los bichos de Miura. La corrida, por la tarde.

(Nota: la historia dice muchas cosas, pero ayer Feillu corroboró la inanidad del dicho, Horrillo dixit).
atumbabierta
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Una etapa pata negra
Así es el ciclismo para los que saben de ciclismo: emoción, estrategia, piernas y la victoria de un español.
La bicefalia del Astaná nos hizo dudar, pero es un gran equipo y su trabajo favorece el espectáculo.
La emoción llega también con el refrescante paisaje, con el agotamiento y abandono de Pereiro y con la historia personal de Luis León.
Pero el clásico de esta tarde ha sido el sueño... por suerte desperté de la siesta unos kilómetros antes del final.
Cronoescalada
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Aunque en los Pirineos no hay ballenas, yo las he oído cantar gracias al arrojo de Cadel Evans. Mi primer trabajo en la KGB me llevó a los mares de Australia: una insulsa tarea de desinformación para favorecer la pesca de estos cetáceos malolientes por parte de nuestros barcos. Eran los años de la Guerra Fría y mi espíritu inquieto me pedía más acción, pero lo reconozco, se trataba de foguearme. Australia me deslumbró, una isla de soñadores ilusos y cabezotas. Ya lo dije ayer, Evans me parece valiente. Ha atacado en el primer puerto, pero su valentía se ha transformado en una trágica desgracia cuando sus compañeros de fuga exigían con aspavientos que los dejara en paz. Sin hacer caso, él se ha entregado hasta morir. Veo su foto en la web del Tour y me parece uno de esos muchachos de Gallípoli. El ejército de Australia fue el que más bajas aportó en porcentaje durante la Primera Guerra Mundial. Los soltaron en las playas turcas para que los mustafas hicieran prácticas de tiro. Y ellos tan contentos. Y Evans a lo suyo, tan feliz en el puesto 18 de la general, a más de 3 m. Y hoy nuestros balleneros siguen por allí. Y el porcentaje de bajas australianas fue del 16%, lo que supuso unos 50.000 muertos de un total de 300.000 aprox. Luis León, brillante ganador de la etapa, sí ha remontado bastante en la clasificación. A un destrozado Astarloza el periodista Amat Carceller le ha dicho “siempre hay que sacar conclusiones positivas”, (¿?) pues que Amat vigile su espalda, que no está el horno para bollos.
Zalachenko
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7ª etapa: Barcelona-Andorra Arcalís 224 km

Rallados como estaban con las rayas del asfalto, ayer empezaron a caer como moscas por las calles de Barcelona, la ciudad del triplete. Bueno. Pudo ser peor. El que peor lo pasó fue Freire, porque como dice Horrillo hoy, ser segundo no es sino “ser el primero de entre los perdedores”.


A la vista de lo visto, ha sido etapa de cálculos, falta épica en este Tour, todos tienen los papeles aprendidos y esperan, agazapados. ¿Dónde está Sastre, donde Menchov? Únicamente Armstrong, el siete veces campeón, dio señales en su día. Y hoy mismo, lanzando al pelotón para que Alberto pudiera saltar. ¿Quién es el líder en el Astaná? Me temo que va a faltar épica y sobrar cálculo durante estos días.


Contador saltó treinta segundos tarde, de otra manera hoy sería líder. Lo va a ser Nocentini (el Cance ya no sigue). Alberto ha sido segundo, sabemos ya lo que es ser segundo. Demasiadas reglas, demasiadas normas, demasiados cálculos, faltan caníbales.


Nunca son demasiadas las reglas: no levantarte del suelo, mirar a todos lados, mirar detrás tuyo, no levantarte del suelo aunque el miedo te restriegue la cara con su mierda. Imposible olvidar la expresión de la ayudante de la Cruz Roja tapándote con un apósito el cuello. No te levantes imbécil. La carrera continúa. Mañana, Andorra la Vella-Saint Girons. Bichos de Dolores Aguirre. La corrida, por la tarde.

atumbabierta

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Vigilancia extrema. Un pelotón conservador. Los más fuertes a la cabeza. Nueve hombres en escapada. Por fin usamos el plato pequeño. La emoción se presiente. Cancellara se hunde. Feillu conquista la meta. Nocentini maillot amJustificar a ambos ladosarillo. Contador, aburrido, nos levanta a todos del sillín.
Cronoescalada
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Mi fontanero me recuerda a mi hijo. Pone cara de no entender cuando le hablo y parece tan fuerte como lo era Ronald. La diferencia estriba en que mi Ronald padecía analgesia congénita, indiferencia ante el dolor, y Luis, mi fontanero, sabe bien lo que es sufrir: ha sido campeón de ciclismo de resistencia en alta montaña. Hoy por fin el Tour llegaba a la alta montaña, y como la prensa se ha encargado de calentar el ambiente para vender más, había muchísima expectación. Pero la primera secuencia que he visto de esta etapa me ha hecho dudar: en la bajada de Serra Seca el señor Cancellara le cambiaba el agua al canario, buen detalle con el secarral, pero hay que elegir entre ecología o glamour, hombre. Luego he visto al afilador de cuchillos en las primeras rampas de Arcalís, pero pasaban los kilómetros y nadie envidaba. Me han parecido fuertes Armstrong, Sastre, Schleck, Kloden, Evans y Contador. Me han parecido valientes Evans y Contador. Me ha parecido un hombre con personalidad Contador. “El puerto se ha subido bastante tranquilo”, ha dicho Alberto tras dejar sentados a todos los favoritos. No obstante, un toscano que iba fugado es el líder: es lo que tiene beber agua del Arno (Dante). Y al final la bomba se ha convertido en petardo anticlímax, pues los ataques han sido muy postreros. Y en este monte y líquida laguna, para decir verdad como hombre honrado, jamás me sucedió cosa ninguna. Sólo unos segundos de diferencia, seis hasta el maillot amarillo, dos sobre el americano… Mi fontanero no me ha preguntado por el corte que atraviesa mi cara, me ha preguntado por qué leo poesía. Antes de marcharse me comenta que vivimos tiempos difíciles. Pero Alberto Contador responde “mientras que las piernas funcionan, no hay mayor problema”…, joder, que se lo digan al gigante rubio, a mi pobre hijo Ronald Niedermann.
Zalachenko
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jueves, 9 de julio de 2009

6ª etapa: Gerona-Barcelona 181.5 km

Antes de nada debo confesar que la mitad de la etapa éste que lo es estaba en la playa. Escuchar las etapas por la radio retrotrae a la niñez y les da un acento más épico. Recuerdas las crónicas de Manuel Alcántara, de Julio César Iglesias. Recuerdas cuando comprabas el periódico, cuando comprabas el MARCA, y más de la mitad del diario estaba dedicado al ciclismo. Hoy día no sabes si compras el MARCA o el CUORE. En fin. Historias aparte, cuando he llegado a tener a la vista un televisor, me he asombrado: en Barcelona, la ciudad del triplete, ¡llovía!. Ver a los ciclistas atravesando Badalona bajo un cielo gris y una “pertinaz llovizna” ha sido raro. No era lo esperado.
Bueno. De todas formas ha sido jornada de valientes, aunque los descensos trepidantes que cantaban en la tele lo fueran por las cuestas de la Correría. Lo he sentido por Millar, se merece algo más, pero me ha gustado que apareciera Freire, por fin. La caída de Astarloza, lo peor. La puta manía de los ayuntamientos de llenar de rallas blancas los asfaltos. Sigue sin pasar nada en la clasificación general, el Cance continúa líder. Pero mañana..., o no.
Esta es la primera vez en toda la competición en la que dormimos donde llegamos y salimos de donde vinimos: hoy no hay que coger el autobús. Por cierto, y a modo de estrambote, no puedo sino agradecer al grupo del GG-8 (léase jéjéocho) que hayan decidido reducir las cuotas de CO2 en el 2050. Es bonito ver que la gente tiene buenas intenciones.
El encierro de hoy, el más corto hasta ahora, 2'20”, y el de más heridos, con siete traumatismos (es que era el día de Hemingway y esto estaba perdido de guiris). Mañana, los bichos de Jandilla. La corrida, por la tarde.
(Nota: debo recordar correjir el texto)
atumbabierta
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Barcelona amarilla
La lluvia favorece el peligro, el peligro favorece la fuga, la posibilidad de fuga favorece un pelotón compacto.
La lluvia limpia la carretera, el peligro y la fragilidad no detienen a los osados, el pelotón neutraliza la escapada.
Diluvio, sudor, llanto.
Cronoescalada
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Glóbulos rojos y blancos fluyen desde las ramificaciones secundarias hasta la arteria principal. Vista aérea de rotondas y avenidas. Barcelona late bajo la lluvia. Agua, asfalto, sangre. Barcelona me trae un par de recuerdos muy vivos. El primero es una lección de historia que nos impartían a los aspirantes a la KGB: en Barcelona la NKVD (antecedente de la KGB) realizó una operación tan chapucera que estuvo a punto de acabar con las relaciones entre la Unión Soviética y la República Española durante la Guerra Civil. Me refiero a la eliminación en 1937 de Andreu Nin, ni más ni menos que Conseller de Justicia de la Generalitat. Y jugaba en el mismo equipo. El segundo es un tatuaje. Me lo hizo en el hombro una puta del barrio chino mientras yo recitaba a Pessoa borracho como una cuba. Y hablando de tatuajes, no sería mala idea elaborar un catálogo con los tatuajes del pelotón. (Podrían incluirse cicatrices, claro). El de Óscar Pereiro dice Colle dell'Agnello 2008 y se ven unas afables montañitas que estuvieron a punto de acabar con él, todo subrayado por un estupendo chirlo. Tal vez yo debería tatuarme algo en esta cicatriz que me desfigura el rostro, algo así como…, Colle de Gosseberga 2003 y un hacha o mejor una avispa. Por cierto, he empezado a escribir una novela. Su título: El anciano que soñaba con una chavala y un soplete. Y ésta es la primera frase: “No es cuestión de ir a lo loco, hay que ser un cazador y esperar a la presa”. La acaba de pronunciar Carlos Sastre en TVE entrevistado por Carlos de Andrés y Pedro Delgado. De Thor Hushovd no han dicho nada.
Zalachenko
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5ª etapa: Le Cap d'Agde-Perpignan 196.5 km

Este año se cumplen treinta de aquella vez en que al Canibal, según contaba el otro día Carlos Arribas, se le cruzaron los cables setenta kilómetros antes de llegar a la cima del Tourmalet. Cabreado con su segundo, que le había hecho un feo y, además, iba escapado por delante, el Canibal atacó, lo alcanzó, lo sobrepasó... y siguió como una flecha hasta lo alto. Luego le quedaban ciento setenta y tantos kilómetros hasta el Aubisque. Ocho minutos le sacó al resto. Nihil novum sub solem (¿o era solis?, da igual, doctores tiene la iglesia en materia de latinajos). No hay que perder los nervios, el sábado Armstrong puede vestirse de amarillo y seguir así diez días. Pero la última semana es la buena, hasta ahora no ha pasado nada, salvo que a Contador se lo han puesto a huevo.

Etapa llana, un par de tachuelas de cuarta para castigar las piernas y poco más. Veremos en el último tercio de carrera. (nota: recordar que en esos últimos treinta o cuarenta kilómetros bordeamos Argelés sur mer y Collioure). A ver si dejan escapar al
Columbia o hay alguno que espabila. Bueno, después del avituallamiento, propio y de los chicos, estamos a cincuenta y tres kilómetros de meta. Parece que Contador ha escuchado el consejo de Armstrong. Induráin también lo dijo ayer: “si quieres ganar, no puedes descolgarte del equipo, tienes que estar delante”. En otras palabras, si quieres ganar, trabaja.

Hombre, ha ganado un francés, Voeckler, el Cance sigue líder. Mañana, Girona-Barcelona, de la Florencia pirenaica a la ciudad del triplete. Tachuelas, pero se espera sprint.

(Por cierto, el encierro de esta mañana ha sido rápido, 2’35”, y peligroso, pelín desordenado. Balance: un puntazo en el culo y dos traumatismos. Los bichos de mañana, del Ventorrillo. La corrida, por la tarde.)
atumbabierta
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Thomas Voeckler confió muchas veces en la victoria..., hoy durante dos deliciosos segundos la meta fue suya.
Cronoescalada
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Aún cuesta más dejar un rastro fiel, cuando abandonas tu casa montado en bicicleta. Esta sentencia que parece estar dictada por la prensa sensacionalista del Tour, la escribió en realidad el poeta y premio Nobel Joseph Brodsky. Este escritor nació en San Petesburgo o Leningrado o Petrogrado, como quieran denominar a la refinada ciudad rusa que resistió durante 900 días, adivinen qué…, bingo!, el asedio y bombardeo del ejército alemán durante la SGM. El ciclista que esta tarde ha llegado segundo se llama Mikhail Ignatiev y he decidido hacerle mi pequeño homenaje por: 1. el ganador es un francés “pestosillo”, en TVE Carlos de Andrés dixit. 2. Ignatiev ha recibido hoy el premio a la combatividad. 3. el poeta Brodsky y el ciclista Ignatiev han sido perseguidos y los dos han luchado. 4. ambos son camaradas con los que me siento identificado. Y 5. como Joseph Brodsky, Mikhail Ignatiev también nació en San Petesburgo o Leningrado o Petrogrado. Tal y como yo lo veo, los disidentes somos quienes vencemos al pelotón. ¿Un error de cálculo de los galgos de los sprinters? Puede, pero también tendemos a minimizar lo que un hombre solo puede hacer. Nos enseñan que los héroes deben permanecer en el grupo. Pero los de hoy no han hecho caso de las normas ni de la lógica, e iban fugados cerca de Collioure. Fugados cerca de Collioure, vaya, parece un telegrama de 1939. Antonio Machado arrastrándose hacia su tumba, asediado a su vez por los fascistas, tirando de su anciana madre, a pie, por el mismo monte que veremos plagado de aficionados libres, buscando sus últimos versos grabados en piedra republicana (Antonio Machado, maillot de la combatividad), hincados en el suelo de Collioure o Cotlliure como quieran. Y Mikhail Ignatiev ha pasado solo por allí, conversando con el hombre que siempre va consigo.
Zalachenko
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