miércoles, 22 de julio de 2009

16ª etapa: Martigny-Bourg Saint Maurice 159 km

El día de descanso, Sastre afirma que la prensa ha fabricado ídolos y que a él no se le ha respetado. Bueno, la verdad es que tampoco se le ha visto mucho como para tener que respetarlo. O no.

Hoy el día de los Bernardos, el Grand, el Petit y el Santo. Por lo pronto Egoi y el Cance, van escapados. Al principio del puerto saltan Txurruka y Pellizoti a por ellos. El italiano corona el primero San Bernard. Entramos en Italia, el valle de Aosta. A causa de estos ochenta y ocho kilómetros Alejandro Valverde no ha podido estar aquí.

Bonita carrera la de Pellizoti y Karpets. Lo siento por Egoi, bien por Astarloza. Antón levanta los brazos al paso por meta. Mikel Astarloza dedica el triunfo a su equipo: “yo siempre digo que soy un líder patético. Siempre están trabajando para mí y nunca gano.”

El Astaná sigue arrollando, mete el piñón y pasa la apisonadora por la carrera. Lo que todavía no sabemos es en beneficio de quién, por ahora, exclusivamente en beneficio del mismo Astaná. Evans a siete minutos, Menchov perdido. Únicamente resiste Schleck.

Tanto correr para no movernos del sitio. Mañana Bourg-Saint-Maurice – Le Grand-Bornand.

(Nota, qué costalada se ha dado Voigt).
atumbabierta
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Victoria en solitario, única posibilidad para el corredor sin sprint.
A su espalda, un hombre roto sobre la carretera y el hilo del pelotón enhebrado por la diferencia.
Maillot de lunares para la soledad, la frustración y el dolor.
Cronoescalada
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Muchos gudaris murieron en bacaladeros luchando contra los acorazados fascistas. Embarcaban en Pasaia o Pasajes, como quieran, y allá que se iban con sus cantos ancestrales a ser carne de pecio. Mikel Astarloza se fugó con la partida y luchó, pero esta vez no se resignó a ser pecio inútil y por eso ganó. Sergei me dice que este chicarrón padece muchos complejos. Creo que esta victoria se los habrá curado. Ahora puede estar más tranquilo para atacar el maillot de la montaña y una buena clasificación final, tal vez entre los ocho primeros... Hasta que empieza la etapa nos entretenemos en el jardín con las caipiriñas de la moscovita y echando moscas y otros bichos a una tela de araña. Sensibilidad, geometría y paciencia. En este Tour hay otra araña, sensible, calculadora y paciente: se va comiendo sus presas con deleite, una a una, sin ninguna prisa, y se ha guardado a la más gorda y jugosa para el final. ¡Buen provecho!
Zalachenko
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